Momento previo a la mutilación genital a una niña en Kenia (2013) / Meeri Koutaniemi

Ablación: formas del cambio social a través de la educación

Por Cristina Rodríguez Chicote (@crisrdch)

En el interior de una cabaña de barro, varias mujeres de una tribu Masai en Kenia sujetan a una niña de catorce años por los brazos y piernas, mientras otra de ellas prepara una cuchilla de afeitar para extirpar parte del sexo de la joven. Fuera del allí, el resto de la aldea festeja el “corte” entre danzas y una celebración que ensalza este ritual como el paso a la vida adulta de la niña.

La imagen fue tomada por la fotógrafa finlandesa Meeri Koutaniemi durante una ablación a dos niñas masais en Kenia en el año 2013, pero podría haber sido tomada a cualquiera de las tres millones de niñas africanas que cada año están en riesgo de sufrir la mutilación genital femenina, según datos publicados en agosto de 2015 por la ONG Plan Internacional España.

Según esta organización, que desarrolla proyectos para ayudar a países en vías de desarrollo en los que se producen guerras o situaciones de emergencia, más de 140 millones de niñas y mujeres han sido mutiladas en todo el mundo, mientras que sólo en África se le ha practicado a cerca de 101 millones de niñas mayores de diez años.

En cuanto a las zonas en las que se lleva a cabo esta práctica, según datos recogidos en la “Guía para profesionales. La MGF en España. Prevención e Intervención UNAF”, la mutilación genital femenina (MGF) se practica en unos veintinueve países de África en la zona subsahariana, en algunos países de Oriente Medio – como Egipto, Omán, Yemen y Emiratos Árabes – y en determinadas comunidades de Asia, como India, Indonesia, Malasia, Pakistán y Sri Lanka. Asimismo, el informe recoge datos sobre casos registrados en América Latina, concretamente en zonas aisladas de Brasil, Colombia, México y Perú.

MGF en el mundo / Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad
MGF en el mundo / Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Según el Protocolo de actuación sanitaria ante la Mutilación Genital Femenina en España 2015, aprobado por el Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud el 14 de enero de 2015, los veintinueve países donde se concentra la MGF son Benin, Burkina Faso, Camerún, Chad, Costa de Marfil, Djibouti, Egipto, Eritrea, Etiopía, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Irak, Kenia, Liberia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, República Centroafricana, República Unida de Tanzania, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudán, Togo, Uganda y Yemen.

Sin embargo, las autoridades sanitarias señalan que, respecto a estos datos, la ablación no se practica en todos los países africanos, y del mismo modo dentro de un mismo país no la practican todos los grupos étnicos.

Una mutilación hacia los derechos y la integridad femenina

El pasado mes de agosto, el caso de las cuatro hermanas residentes en Álava (Vitoria) que fueron sometidas a la ablación cuando viajaron de vacaciones a Mali, su país de origen, mostró el desconocimiento y la desinformación que existe al respecto en las sociedades que se encuentran al margen de esta práctica, que supone la vulneración de los derechos de unas mujeres y niñas que son marcadas de por vida tanto física como psicológicamente.

La Mutilación Genital Femenina (MGF) o ablación consiste en la extirpación total o parcial de los genitales femeninos externos. Se practica con mayor frecuencia a niñas menores de 18 años y en algún momento entre la lactancia y los 15 años, según concreta el Protocolo contra la MGF.

Las causas que llevan a las diferentes tribus y etnias a practicarla engloban factores culturales, religiosos y sociales que varían en función de las distintas comunidades, pero generalmente surge de la creencia de que los órganos sexuales femeninos son impuros. En este sentido, la ablación es percibida como una vía hacia el comportamiento sexual apropiado, y está vinculada con la virginidad antes del matrimonio y la fidelidad conyugal.

La presidenta de la Fundación Kirira contra la Mutilación Genital Femenina, Estrella Giménez, explica que la ablación se practica en comunidades en las que “la mujer no habla, todos los líderes locales son hombres” que “compran” a las niñas con una dote que entregan a las familias. Las niñas, en definitiva, son vistas por sus propios padres “como un negocio”. Además, ello propicia los matrimonios tempranos entre niñas y hombres “que pagan más dote por las niñas mutiladas porque saben que así serán fieles”, añade Giménez.

Por otro lado, la fundadora de la asociación destaca que las propias madres quieren que sus hijas sean mutiladas porque “es la forma de que encuentren un marido y que no les falte de comer, es cuestión de sobrevivir”. Y es que en las condiciones de vida de estas regiones es muy difícil que una niña sobreviva por su cuenta, y alejarse de su núcleo social las convierte en pasto de proxenetas.

En la mayoría de las comunidades donde se practica, la MGF es concebida como una tradición cultural, y es precisamente por ese carácter de convención social por el que es difícil erradicarla, es una cuestión de cohesión comunitaria. De este modo, seccionar los genitales constituye una forma de preparar a las niñas para la vida adulta y, como consecuencia, para el matrimonio. Por otro lado, en muchos casos se cree que es más estético estar mutilada, según el Protocolo, además de considerarse un símbolo de limpieza y purificación.

Figura 1 / Protocolo de actuación sanitaria ante la MGF
Figura 1 / Protocolo de actuación sanitaria ante la MGF

La sección de parte del órgano sexual femenino, ya sea de forma total o parcial, así como cualquier daño a los genitales, están comprendidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro de una clasificación de los diferentes tipos de mutilación genital femenina (consúltalo aquí). La Figura 1 muestra la clitoridectomía, que consiste en la sección parcial o total del clítoris y, en pocos casos, del prepucio. En cuanto al segundo tipo, mostrado en la Figura 2, consiste en la sección total o parcial del clítoris y los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores. Ambos tipos son los más comunes, representan alrededor del 90 % de los casos y se practican generalmente en países del África subsahariana occidental, en comunidades de Senegal, Gambia, Guinea-Bissau, República de Guinea, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Ghana, Burkina Faso, Togo, Benin, Nigeria, Malí, Mauritania, Níger, Chad, Camerún, República Centroafricana, Egipto, Sudán, Etiopía, Kenia, Tanzania, Yemen y Omán.

Figura 2 / Protocolo de actuación ante la MGF
Figura 2 / Protocolo de actuación ante la MGF

La mutilación de tipo III o infibulación (Figura 3) consiste en el estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin sección del clítoris. Este caso es más común en África oriental, principalmente en Sudán, Somalia, Eritrea, el este de Etiopía, en Djibouti y en algunas pequeñas áreas de Chad y Egipto.

Figura 3 / Protocolo de actuación ante la MGF
Figura 3 / Protocolo de actuación ante la MGF

Sea cual sea el tipo de sección que se realiza en los genitales femeninos, la realidad es que constituye una vulneración de los derechos de las mujeres y una clara manifestación de violencia de género. Pese a que la práctica es perpetrada por las familias y comunidades sin una intención primaria de violencia, la naturaleza de las mismas sí es violenta.

Para la ONG Plan Internacional España, las afectadas por esta práctica tienen un elevado riesgo de infección o muerte, generalmente ocasionadas por la hemorragia que se produce durante o después del “corte”. Los procedimientos son llevados a cabo por mujeres sin formación, en entornos poco apropiados y con instrumentos no esterilizados como tijeras, cuchillas de afeitar e incluso cristales rotos. De este modo, enfermedades como el tétanos y las infecciones vaginales, uterinas y pélvicas son algunos de los principales problemas que estas mujeres arrastran durante el resto de sus vidas.

La MGF influye también en el parto, generando complicaciones e incrementando en un 200% el riesgo de muerte de la madre o alumbramiento de un bebé muerto. Asimismo, las mujeres sufren de disfunción sexual debido al trauma que adquieren tras la ablación de sus genitales, que les provoca fuertes dolores durante las relaciones sexuales.

Pero la consecuencia que todas esas mujeres comparten tras sufrir la mutilación en cualquiera de sus formas es el daño psicológico de por vida. Según Plan Internacional, “el 46% de las mujeres desarrollan problemas de ansiedad, mientras que el 78% asegura sufrir sentimientos de miedo intenso y horror durante mucho tiempo después”.

Vídeo UNICEF (Muestra el testimonio de algunas mujeres víctimas de la circuncisión)

Combatir la ablación a través de kirira

“Kirira” es una palabra que significa “ayuda” y “consuelo” en el idioma de los Tharaka, una tribu de la zona central de Kenia cuyas tierras están atravesadas por el río Tana. Pero además es la palabra que da nombre a la Fundación Kirira, una Organización No Gubernamental de Desarrollo (ONGD) que se define independiente, aconfesional y apartidista y cuyo trabajo se centra en mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas, las familias y las comunidades de los países más desfavorecidos, incidiendo especialmente en la erradicación de la mutilación genital femenina.

Campaña contra la ablación en el poblado Tharaka (2010) / Fundación Kirira
Campaña contra la ablación en el poblado Tharaka (2010) / Fundación Kirira

La fundadora de la organización, Estrella Giménez, se encontró de frente con el problema de la mutilación, casi sin conocerlo, durante una visita que realizó en el año 2.000 a una niña que había apadrinado en el país africano. Por aquel entonces, la organización Ayuda en Acción España se encontraba llevando a cabo uno de sus proyectos una zona Tharaka que estaba completamente aislada por el río Tana y por la tribu de los Kamba, con la que la comunicación era imposible por la diferencia de la lengua y la cultura.

En esta zona, Ayuda en Acción “conocía el problema de la ablación, pero no se habían dedicado a ello porque habían empezado por construir unos caminos para terminar con el aislamiento de los habitantes de la comunidad”, explica Giménez. Al llegar a la zona Tharaka “se asombraban de que fuera blanca, te tocaban la piel para ver si eres real”, apunta la activista, quien destaca que las primeras veces que mencionó el tema de la mutilación “no sabían de qué hablaba, para ellas es el corte y es algo que asimilan como algo que hay que hacer a las niñas para pasar a la edad adulta”. Para los Tharaka, al igual que para muchas otras tribus de África, la ablación es concebida como un simple ritual de cambio, sin valorar las consecuencias negativas que conlleva.

Otro de los aspectos que destaca Estrella Giménez es que las mujeres del poblado se sorprendían cuando les decía que no estaba mutilada, ante lo que cuestionaban que sus hijas pudiesen estar malditas “porque es algo que tradicionalmente se concebía así”. A raíz de ahí, y tras observar que era escuchada por ser diferente, Estrella y el equipo de voluntarios que trabajan en la Fundación comenzaron a transmitir los inconvenientes de una práctica que era considerada tabú para iniciar un cambio en la mentalidad de la sociedad.

Mujeres Tharaka / Fundación Kirira
Mujeres Tharaka / Fundación Kirira

Para poder generar ese cambio en las mentalidades de una sociedad con unas tradiciones tan arraigadas, la Fundación Kirira ha recurrido a la educación y a mejorar las condiciones de vida de los habitantes. A través de la campaña educativa que llevan a cabo todos los años, los voluntarios promueven mediante charlas los inconvenientes de la mutilación y han creado los clubs antiablación, en los que las niñas se reúnen “para poder ser escuchadas, que no se rían de ellas y decir no a la mutilación, algo que es muy fácil de decir en España pero allí no”, señala la fundadora.

La campaña educativa engloba además el rescate de niñas y niños huérfanos y mujeres en riesgo, así como la construcción de casas refugio para albergar a niñas que escapan de la mutilación o son víctimas de malos tratos, la apertura de nuevas aulas y letrinas en los centros educativos que colaboran con las campañas antiablación y la creación de dormitorios en Tangulbei y Kamayagi, también en Kenia.

Por otro lado, la organización ha puesto en macha a lo largo de estos años una serie de mejoras en la vida diaria de los Tharaka, como la construcción de infraestructuras de abastecimiento de agua potable, nuevas explotaciones agropecuarias, la instalación de paneles solares y la intervención médica a través de campañas sanitarias contra el sida, la tuberculosis y la malaria, entre otras actuaciones. Todo ello es financiado mediante la colaboración de diferentes instituciones públicas y otras ONGs y la colaboración de los socios de la Fundación y los voluntarios a través de donaciones, apadrinamientos y becas de estudio para las niñas.

Dormitorio en Tangulbei / Fundación Kirira
Dormitorio en Tangulbei / Fundación Kirira

Estrella Giménez valora la presencia de la Fundación Kirira en la zona de los Tharaka destacando que el sentido de la organización, que era erradicar la mutilación femenina, prevalece hasta el punto de que “en Tharaka había un 100% de mutilaciones y ahora mismo no llega a un 1%”. Del mismo modo, subraya cómo la forma en la que se ha ido organizando esta pequeña fundación en esa recóndita región de Kenia se ha podido trasladar a otras comunidades como Tangulbei, Abakuria o Kamayagi.

Y es que, pese a que las comunidades cuentan con unas tradiciones y una forma de vida diferentes, el problema de la mutilación genital femenina ocasiona en todas ellas una merma en la calidad de vida de las mujeres y niñas, que no sólo ven mutilado su propio sexo sino también sus derechos. El cambio de las nuevas generaciones, gracias al trabajo de organizaciones como la Fundación Kirira, permite vislumbrar un futuro optimista en la lucha contra la erradicación de la mutilación genital femenina.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s