Refugiados e inmigrantes. Muerte en el Mediterráneo

Guerras, hambre, dictaduras, corrupción, el sueño de un futuro mejor o el techo estructural que lo imposibilita. Europa se ha visto (sobre todo) en 2015 desbordada por los flujos migratorios. Pero detrás de cada cifra y cada número, se esconde un ser humano que busca su derecho a una vida mejor.

Los inmigrantes irregulares que han llegado a Europa durante 2015 triplican las tasas del año anterior. Además, ahora los países europeos también deben gestionar las entradas masivas de refugiados sirios que están llegando a través de las distintas vías de entrada al continente.

En total, 488.000 inmigrantes y refugiados han cruzado el Mediterráneo en lo que va de año. Más de 2.870 han muerto en el intento, según últimos datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Muertes que son bien sabidas por los dramas que los medios sí han decidido recoger: las almas muertas en la tragedia de Lampedusa, un camión en Austria con 71 refugiados asfixiados o el cadáver de Aylan en la costa turca son, por desgracia, sólo ejemplos que reflejan la magnitud de la tragedia.

Infografía sobre flujos migratorios contabilizados hasta el 10 de septiembre./ OIM.
Infografía sobre flujos migratorios contabilizados hasta el 10 de septiembre./ OIM.

¿Qué diferencia a refugiados e inmigrantes? El motivo de huída y el amparo legal. Lo cierto es que estamos ante una escalofriante crisis humanitaria ante la que buena parte de Europa responde con muros. Vayas de alambre en Melilla, o la que separa Grecia y Turquía, la verja entre Bulgaria y Turquía, o la que el gobierno de Victor Orban ha construido con reos en Hungría. Muros físicos que se suman a los mentales: racismo, islamofobia, miedo a lo desconocido, ignorancia.

EL DESPERTAR PÚBLICO ANTE EL DRAMA SIRIO

Más de 230.000 personas han perdido la vida desde que comenzara la guerra en Siria, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Un conflicto que, en su quinto aniversario, se perfila como el más grave del siglo XXI.

Según Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) 429.000 sirios han solicitado asilo en Europa desde que empezó empezó la guerra en 2011.

¿Por qué la llegada de refugiados sirios a Europa se ha hecho ahora masiva? La insostenible situación en Siria provoca que el flujo tanto de desplazados como de refugiados sea cada vez mayor. Y ante el colapso de los países vecinos, que tras acoger a más de 4 millones de refugiados están cerrando sus fronteras, los sirios llegan a Europa ahora más que nunca huyendo del terror de la dictadura y la yihad, sabiendo que de momento es posible entrar en el continente con las rutas aún abiertas (a los Balcanes y a las Islas Griegas desde Turquía, al Mediterráneo central por Libia), y la esperanza de una Alemania sin restricciones.

Estamos ante la peor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial. Y ha hecho falta una foto de un niño muerto para que nos demos cuenta de que en Siria, un país de este mismo mundo, una guerra atroz está generando terror.

Manifestación por los refugiados en Madrid./ Rocío Galán.
Manifestación por los refugiados en Madrid./ Rocío Galán.

“No somos perros, somos personas”, reclamaba un niño hispano-sirio de diez años en la manifestación en Madrid el pasado doce de septiembre bajo el lema #Welcomerefugees. “La guerra siria es probablemente la guerra más sucia que se haya dado en mucho tiempo”, denunciaba Hames Bitar, sirio que cumple diecisiete años en España y que también se manifestaba.

En términos generales, la solidaridad del pueblo europeo ha sido alta. ¿Pero está a la altura la Unión Europea? Ussama Jandali, miembro de la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS) lo tiene claro: “Europa ha demostrado que no tiene organismos fuertes para decidir sobre cosas importantes de una forma rápida, y al final se dejan las decisiones más relevantes a países líderes como Alemania”.

Este hispano-sirio ve en la gestión de los refugiados “muchas similitudes con la gestión de otras crisis, con diferencias de actuación tanto entre instituciones como entre países de la UE”. Para él, la UE ha mirado hacia otro lado durante mucho tiempo para ahora gestionar “como una crisis pasajera, cuando hay que ir a la raíz del problema, pues es mucho más profundo de lo que estamos viendo”.

Lo que más se puede reprochar respecto a Siria a la Unión Europea es “su dejadez, su auténtico desinterés”.

Refugiados sirios llegando a Lesbos (Gracia)./ Reuters.
Refugiados sirios llegando a Lesbos (Gracia)./ Reuters.

Además, cree que esta mala gestión también demuestra “que Europa no es capaz de contener a aquellos miembros que están yendo más allá de los valores de la comunidad europea, como es el caso de Hungría”.

Pero eso no quita que la esperanza de muchos refugiados es llegar a una Alemania que les acoja. Mucho se ha dicho del interés que para las economías europeas tiene el hecho de que gran parte de los refugiados sean personas cualificadas y de clase media-alta.

Jandali, ante este paradigma, pide que nos hagamos una pregunta: ¿Qué supone para los sirios esta preferencia de clase media o clase media alta?

El Mediterráneo se va a convertir en una criba mortal que solamente expone a aquellos que pueden pagar el alto precio de las mafias y que son los que van a quedar”, expone el miembro de la AAPS.

Así, “las mafias acaban trabajando como una oficina de empleo para que solamente aquellas personas cualificadas y con dinero lleguen a tu mercado”. No interesa acabar con las mafias porque aseguran resultados. No interesa acoger a los sirios desde Turquía, porque no existiría el filtro del Mediterráneo y llegarían personas de todo tipo.

Por no hablar del “auge de la islamofobia, con países como Eslovaquia que han pedido que los refugiados que lleguen sean solamente cristianos”, añade.

Campaña de la AAPS./ Imagen cedida por la asociación.
Campaña de la AAPS./ Imagen cedida por la asociación.

Aún así, desde la Asociación de Ayuda al Pueblo Sirio, organización que se ocupa de llevar alimentos y material sanitario al interior de Siria, están orgullosos de la implicación social. “Es triste que estas cosas, que pasaban de antes, tengan que pasar en la puerta de tu casa para que te des cuenta. Siempre hemos recibido ayuda del pueblo español, pero ahora la gente nos pide que les ayudemos a ayudar”, señala Ussama Jandali.

Según este mimebro de la asociación, lo que perciben es una “respuesta contundente, mayoritariamente femenina, que demuestra que las personas están por encima de la política”.

Si le preguntas por una solución para Siria, este hispano-sirio cree que la negociación con Bashar al Assad para su permanencia “es una solución inexistente”. Hay que recordar que fue su dictadura lo que inició una revolución pacífica en el país. Una revolución secuestrada.

“La brutalidad ha llegado a tal extremo contra la población siria (lo que muchos consideramos la siria real), que no es viable que Al Assad siga”.

Para él, “la solución real es intensificar fuerzas dentro de siria, moderadas, nacionales, que están dispuestas a asumir el rol de la representación. Apoyarlas militar y económicamente y negociar la salida de la guerra. Así ademas garantizas un futuro federal para Siria que comprenda todas las etnias y pueblos que viven en el país. Asegurando también una serie de libertades y concesiones territoriales a aquellos que, afines a Al Assad, le entreguen”.

Ussama Jandali concluye añadiendo que “podría haber caído Al Assad si las grandes potencias hubieran apoyado a las fuerzas democráticas hace tiempo. Pero habría que hacerles una pregunta, ¿Os interesa?”.

INMIGRACIÓN AFRICANA, ¿DEL RECHAZO AL OLVIDO?

“Son refugiados, no inmigrantes. Ayúdalos”. Una frase casi convertida en slogan que marca prioridades y establece clases de seres humanos. Sacada de una campaña de una ONG, es un discurso repetido en personas que rechazan la inmigración africana y acogen a refugiados. Salvando las distancias, y la emergencia de aquellos que huyen del terror, ¿Pueden establecerse diferencias de forma tan categórica?

Lampedusa, 700 africanos muertos sobre sus aguas. Fue la mayor tragedia humanitaria en el Mediterráneo en la última década y también la sociedad se hizo eco. Pero ahora, cada día, semana, mes, siguen llegando, unos por mar y otros por salto, inmigrantes a Europa. Con los ojos centrados en los refugiados sirios, la situación de estos otros protagonistas de la migración ha quedado relegada a un segundo plano.

Si bien la estabilidad política no es una realidad en muchos países de origen, el motivo de la huída suele ser diferente a la guerra. En países como Senegal es la imposibilidad de evolucionar personal y profesionalmente por el techo estructural de sus países. El principal responsable, la endémica corrupción. No mueren de hambre, pero su horror es estar condenados a la frustración de no poder avanzar ni ofrecer un futuro mejor a sus hijos y sus familias.

A continuación, tres historias de supervivencia, de sueños y decepciones. Tres africanos de Senegal y Camerún que arriesgaron la vida en busca de un futuro mejor.

MAXIM. Llegó a España en agosto de 2014. Sigue en situación irregular. Vino desde Camerún, desde donde se jugó la vida durante dos años hasta conseguir llegar a Tarifa en una zodiac sin motor. Durante todo el trayecto ha ido de gueto en gueto, de mafia en mafia, que exigen dinero a los migrantes para permitirles continuar el viaje.

“A veces quemaban un hilo de nailon y dejaban caer las gotitas, son los jefes y no puedes hacer nada”, cuenta de su estancia en el gueto de Magnia (Argelia).

Uno de sus ojos tiene una neblina blanca, perdió la visión por una agresión de un policía marroquí. Ahora sabe que no merece la pena venir, pero no puede volver porque “es la esperanza de su familia”. Puedes leer su viaje completo aquí.

Ruta de Camerún a España./ Rocío Galán.
Ruta de Camerún a España./ Rocío Galán.
Dimitri en Madrid./ Rocío Galán.
Dimitri en Madrid./ Rocío Galán.

DIMITRI. También de Camerún, lleva desde 2014 en España. Estudió en su país economía matemática, pero su imposibilidad de ejercer (sólo lo hacen los “hijos de”), le llevó a jugarse la vida para tener un futuro. Sólo pide una oportunidad, de igual a igual, para demostrar que es tan válido como los demás. Tras realizar la misma ruta que Maxim, estuvo dos años y medio en Marruecos, hasta que saltó “la valla por Melilla”.

La decepción vino al pisar suelo español, pues para él es “como si estás debajo del agua y luchas por subir pero hay alguien que te empuja hacia abajo”.

Ahora está en Alemania, esperando que su oportunidad llegue por fin. Puedes leer su entrevista completa aquí.

MUSTAFA. Es de Senegal, pero lleva desde 2006 en España, donde llegó tras nueve días de travesía en el Mediterráneo. Con permiso de residencia, ahora trabaja en un restaurante. Su discurso es de una persona empoderada, reclama derechos de inmigrantes y para ello colabora con la Asociación Sin Papeles de Madrid.

Cree que los medios de comunicación tienen gran responsabilidad sobre los prejuicios a los inmigrantes africanos, “que son la minoría de los inmigrantes en Europa, pero la imagen fácil de vender es la del cayuco”.

Algún día volverá a Senegal, pero mientras no va a dejar de luchar por sus derechos. Puedes conocer su historia completa aquí.

Ilusión, desesperación, necesidad, terror, ansias de un futuro mejor. Son historias y realidades de personas que comparten mundo, y que tienen un destino común: Europa. La gestión de los flujos migratorios sigue siendo uno de los puntos débiles de este continente. Mientras, niños, mujeres y hombres, siguen perdiendo la vida en el mar de la muerte, el Mediterráneo.

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