Grecia: esculpir un país sobre las viejas ruinas

Somos todos griegos. Nuestras leyes, nuestra literatura, nuestra religión, nuestros artes tienen su raíz en Grecia (Percy Bysshe Shelley)

Por Nora Benito @NoraLBS – Reportaje

Grecia cambió su destino el 1 de enero de 2001. Los propios griegos, sin saberlo, comenzarían una travesía sin precedentes al entrar en el euro: tres años después se descubriría la falsificación de su contabilidad con el objetivo de integrarse en la moneda única. Tras tres rescates –con más de 256.000 millones de euros aprobados en planes de ayuda por parte de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo-, seis años de recesión, cinco de recortes y un ‘corralito’, Grecia se encuentra todavía en una situación asfixiante.

Por detrás de 11 países, el Estado heleno entró en el euro y viró su rumbo. Con una deuda a la que no podía hacer frente que alcanzaba aproximadamente los 320.000 millones de euros, Eurostat –la Oficina Europea de Estadística- confirmó en 2004 que el país por aquel entonces presidido por Costas Simitis había maquillado sus cuentas con el fin de incorporarse a la moneda única.

Datos de Eurostat. Tasa de desempleo en Grecia. Ajustada según la estación
Datos de Eurostat. Tasa de desempleo en Grecia. Ajustada según la estación

Cinco años más tarde, en 2009, los socialistas -con Papandreu a la cabeza- ganaron las elecciones, lo que supuso el reconocimiento definitivo de la falsedad de las cuentas. El déficit público no era del 13% del PIB, sino que alcanzaba el 113%. Ante este escenario, el gobierno de Papandreu se vio en la necesidad de pedir ayudas al Fondo Moneterio Internacional y a la Unión Europea.

Tal es así, que el primer paquete de ayudas se aprobó en mayo de 2010, momento en que el gobierno griego recibió 110.000 millones de euros para hacer frente a la deuda contraída en su mayoría con bancos privados. Una de las condiciones impuestas por la Troika para acceder a las ayudas fue la puesta en marcha ese mismo año de un plan de austeridad que incluía medidas poco populares como la bajada de salarios y de pensiones, así como la subida de impuestos y recortes en el gasto público, que tuvieron como desencadenante una ola de manifestaciones sin precedentes.

No obstante, y a pesar de este primer rescate, un año después el Gobierno heleno decidió solicitar otro más por total de 109.000 millones de euros con el objetivo de salvar el euro.

Incidentes en una manifestación en Grecia. Foto I Globovisión en Flickr
Incidentes durante una manifestación en Grecia. Foto I Globovisión en Flickr

En medio del caos financiero y político que casi conlleva el colapso del país, Grecia vivió en 2011 un momento histórico sin precedentes en el que las manifestaciones y las protestas se gestaron y organizaron en cuestión de días. La Plaza Sintagma de Atenas fue el escenario testigo de tales acontecimientos: manifestaciones que fueron castigadas y duramente reprimidas.

El 25 enero de 2015, el partido de izquierdas Syriza ganó las elecciones con la promesa de terminar con las medidas de austeridad impuestas por la Troika. El partido de izquierdas rozó la mayoría absoluta en unas elecciones anticipadas en las que, de manera significativa, los neonazis se alzaron en tercera posición.

El tercer rescate económico

La población griega ha sufrido más que nadie las consecuencias de la crisis global y el resto de países miran con recelo lo que acontece en el país heleno. Actualmente, están sumidos en su tercer rescate económico, por valor de 86.000 millones de euros.

De hecho, se trata del primer país desarrollado en mora con el FMI. El pasado 30 de junio, Grecia no hizo frente al pago de 1.500 millones de euros a este organismo y al mismo tiempo, el gobierno de Tsipras no aceptaba las condiciones impuestas por la Troika. Poco después, fue convocado un referéndum en el que un 61% de los votantes griegos rechazó más medidas de austeridad exigidas por la Comisión Europea, el BCE y el FMI.

Ahora la pregunta que cabe hacerse es: ¿las medidas interpuestas a Grecia tienen como objetivo salvaguardar el futuro bienestar de los griegos o más bien el del propio euro? Joseph Stiglitz–economista de reconocido prestigio y ganador del premio Nobel en 2001– estima que las medidas impuestas no han mejorado las perspectivas del país. En concreto, en un artículo publicado en el periódico El País el pasado mes de junio, Stiglitz señalaba que “casi nada de la enorme cantidad de dinero prestada a Grecia ha ido a parar allí. Ha servido para pagar a los acreedores privados, incluidos los bancos alemanes y franceses. Grecia no ha recibido más que una miseria, y se ha sacrificado para proteger los sistemas bancarios de esos países”.

Es más, se han incrementado las desigualdades y la situación de los griegos empeora. ¿Empeora? Con un desempleo actual que ronda el 25,2%, el más alto de la Unión Europea -seguido por España-, se estima que el 45% de sus jubilados cobran menos de 665 euros al mes. ¿Suficiente para vivir? El Producto Interior Bruto (PIB) de Grecia se ha desmoronado un 25% en los últimos siete años, circunstancia que le hace depender todavía más de créditos externos. La austeridad tiene sus consecuencias.

Después de un ‘corralito’ y de sumergirse en el caos financiero, Grecia impuso un severo control de capitales y restringió la salida de dinero de los bancos. En respuesta a los rumores de la posible salida de Grecia del euro -Grexit-, fuentes de la Comisión Europea aseguraron que “trabajaban para un solo escenario, y eso es para mantener a Grecia en la zona euro”, haciendo alusión a las declaraciones del presidente de la Comisión Europea en su entrevista con Welt am Sonntag el pasado 8 de marzo. En dichas declaraciones, Jean-Claude Juncker señalaba: “La posición de la Comisión Europea es clara: nunca habrá un ‘Grexit’. Nadie en un puesto de responsabilidad política en Europa está trabajando hacia una salida de Grecia de la zona euro. El país es y seguirá siendo un miembro de la unión monetaria. La salida de Grecia provocaría daños irreparables a la reputación a nivel mundial para la Unión Europea en su conjunto”.

Tras el referéndum después de la ruptura de las negociaciones y ante las presiones y la situación de desesperanza, el primer ministro griego Alexis Tsipras anunció el pasado 20 de agosto su dimisión y convocó elecciones anticipadas. La Troika ha ganado la batalla y Tsipras la ha perdido; o al menos en apariencia. Un pulso impetuoso. Aunque ya sabemos cuál es la consecuencia en las urnas: tras las elecciones generales del pasado enero y el polémico referéndum de julio, los griegos acudieron de nuevo a votar el pasado 20 de septiembre, eligiendo a Syriza con un 35,46% de los votos.

Tras las luchas, las movilizaciones, las manifestaciones y la desesperanza, el pueblo griego asistió a las elecciones con un sentimiento mayoritario de apatía y cierta decepción. ¿Cambiar las cosas para que todo siga igual? Heráclito, filósofo griego, anticipó que “el camino de ida y el de vuelta son uno y el mismo”.

“La gente siente que está sufriendo un crisis de la que no es responsable”

Ya lo dijo Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, en la presentación del informe Estamos divididos. Por qué la desigualdad sigue creciendo -citado por Amanda Mars en “La brecha entre ricos y pobres se dispara al nivel más alto en 30 años“, en El País-, al señalar que el “contrato social se está empezando a deshacer en muchos países. La incertidumbre y los miedos a la exclusión han alcanzado a la clase media en muchas sociedades, la gente siente que está sufriendo un crisis de la que no es responsable, mientras esos con altos ingresos resultan perdonados”.

En un proceso de declive constante, la desindustrialización se ha hecho patente en Grecia. Se han cerrado fábricas que empleaban a muchas personas. Pero el sector que más preocupa al país heleno es el turismo, que representa más del 20% del PIB y emplea a uno de cada cinco griegos.

El reconocido cineasta de origen griego, Costa-Gavras, en una entrevista reciente publicada en el diario El Mundo hacía un paralelismo entre la situación actual griega y la popular película Tiempos Modernos de Chaplin, en la que se mostraba la escasez, la carencia y la deshumanización de la sociedad. “Europa tenía que haber sido otra cosa. Debía haber sido un proyecto social, cultural, educativo, político, ideológico… Y es sólo un proyecto económico”, declaraba al rotativo.

Y es que el problema de fondo ha llegado a afectar a la salud de la población. Según se desprende de un estudio publicado por la revista British Medical Journal, Grecia ha pasado de tener la tasa de suicidios más baja de Europa en 2008, a elevarse esta en un 35,7% en junio de 2011, año en que comenzaron las medidas de austeridad. Decía el médico alemán Rudolf Virchow que la medicina “es ciencia social y la política no es otra cosa que medicina a gran escala”. Y su teoría se confirma una vez más. De acuerdo con la Autoridad Griega de Estadísticas (Elstat), en total 508 griegos se quitaron la vida en 2012 como causa de la desesperación, año de mayor repunte desde que comenzase la crisis. ¿Cuál es el problema y cuál la solución?

En colación, más de 300.000 hogares viven actualmente bajo el umbral de la pobreza en este país, mientras que se confirma que el 21% de las familias griegas pasó hambre en el año escolar 2013/2014. El 54% de ellas ni siquiera puede procurarse una alimentación adecuada en su día a día. Son personas que han perdido sus empleos y sus negocios y, en consecuencia, su cobertura sanitaria. Personas sin esperanza. Nec Spe, Nec Metu.

El futuro está por escribirse. El día de mañana se sabrá.

La crisis griega en cifras. Autor: Nora Benito
La crisis griega en cifras. Autor: Nora Benito

 

Fuente imagen destacada:  Erik G. Trigos

Referencias bibliográficas

  1. Euronews (2015): “La crisis humanitaria que estrangula a la población de Grecia”, en Youtube
  2. Stiglitz, Joseph (2015): “Obligar a Grecia a ceder”, en El País
  3. Euronews (2015): “La dramática situación de la economía griega”, en Youtube
  4. Mars, Amanda (2011): “La brecha entre ricos y pobres se dispara al nivel más alto en 30 años”, El País
  5. Jérôme Roos y Leonidas Oikonomakis. ROARMAG.org (2012): Documental “Utopía en el horizonte, documental sobre la crisis griega”, en Youtube 
  6. Hernández Velasco, Irene (2015): ‘Tsipras tiene una cosa que no es nada fácil de encontrar en Grecia: está limpio’, en El Mundo
  7. Charles C Branas (2015): The impact of economic austerity and prosperity events on suicide in Greece: a 30-year interrupted time-series analysis, en British Medical Journal
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