Somalilandia: el país invisible

El pasado martes 20 de enero, representantes de la política exterior de Somalilandia se reunieron con el Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo para analizar la situación de la región y volver a poner el acento sobre la necesidad de ser reconocidos como un país independiente, un derecho por el que lucha desde hace más de medio siglo la zona más olvidada del Cuerno de África.

Sin embargo, y como ha sucedido en tantas ocasiones a lo largo de su historia, Somalilandia volvió a encontrarse con una pared construida desde el exterior: la Unión Europea dejó claro que la decisión sigue en el aire, ya que depende de los propios estados miembros. Otro obstáculo, otro condicionante, otra traba, otra piedra más en el camino de un país que sueña desde hace más de cincuenta años con dejar de ser invisible.

Parlamento Europeo. (Fuente: Unrepesented Nations and Peoples Organization)
Parlamento Europeo. (Fuente: Unrepesented Nations and Peoples Organization)

Situado en el Cuerno de África, desde los años 80 del siglo XIX hasta 1960, Somalilandia fue un protectorado británico. Fue en ese año cuando se unió a la Somalia italiana para formar así un único estado. Sin embargo las inquietudes soberanistas no llegaron a apagarse y provocaron el nacimiento de guerrillas que adquirieron un gran protagonismo a finales de los 80. Los diversos altercados y enfrentamientos que tuvieron lugar en el país fueron perseguidos por el dictador somalí Siad Barre, pero tras la caída de éste en 1991 Somalilandia autoproclamó su independencia.

Hoy en día la región cuenta con un Gobierno elegido democráticamente, instituciones sólidas y una moneda propia. Asimismo cumple con las tres condiciones de estatalidad que marca la Convención de Montevideo (1933): territorio, población y gobierno.

(Fuente:The Economist)
(Fuente:The Economist)

El primero abarca un área de 137,600 km2, superior, incluso, a la de la propia Inglaterra. Su población la componen alrededor de 3 millones y medio de personas, la mayoría de etnia somalí, y se rigen en base a la Ley de Ciudadanía (2002), que reconoce como ciudadanos a aquellos que desciendan de personas residentes en el territorio desde antes de 1960, o aquellos a los que se les haya conferido legalmente dicha condición. La mitad de ellos son nómadas y la gran mayoría profesa el islam y sigue al clan suní predominante: los Isaq. De hecho, esta es una de las razones que los llevó a separarse de Somalia, donde las luchas entre las distintas etnias religiosas han ido destrozando el país hasta convertirlo en un estado fallido. Por último, en cuanto a su Gobierno, no sólo ha sido elegido democráticamente sino que además ejerce su soberanía de forma estable, a través de una Constitución en la que se incluye la separación de poderes.

Sin embargo, no todo son luces, ya que la economía de la región está aún en vías de desarrollo y la zona cuenta con altos índices de pobreza y desempleo. Además se hallan inmersos en disputas fronterizas con el también autoproclamado estado de Puntlandia (que en 1998 se separó de Somalia debido a la ausencia de un Gobierno firme).

Pese a estos obstáculos, Somalilandia no es ninguna región caótica, sin ley, inconsistente e inestable, sino que posee una cultura y una historia propias y ha demostrado que tiene la capacidad de sobrevivir por su cuenta. Entonces, ¿por qué continúa sin recibir el “visto bueno” de la comunidad internacional? Una de las mayores reticentes es la Unión Africana, quien teme que esto pueda generar sucesivas proclamaciones de independencia y derrumbar la unidad del continente. Sin embargo este principio se ha pasado por alto en más de una ocasión (como en el caso de la independencia de Eritrea en 1993) por lo que parece que hay otros motivos que no convencen a las organizaciones internacionales, como podrían ser la debilidad de la población y su dramática historia.

El principal mercado de la capital de Somalilandia, Hargeisa (Fuente: Diario ABC)
El principal mercado de la capital de Somalilandia, Hargeisa (Fuente: Diario ABC)

Lo único que está claro es que Somalilandia cuenta con todas los elementos necesarios para ser considerado un Estado. Además goza de una tradición arraigada y, pese a estar implicada en algunos conflictos, su situación es más estable que la de muchos países del continente africano. Las demandas de la región son, por tanto, más que legítimas. Ahora sólo queda le dirijan la atención que se merece para sacarla así del “limbo” en el que lleva suspendida durante décadas.

Este caso, así como el de su vecina e inestable Somalia, deja en evidencia a una comunidad internacional incapaz de responder a tiempo, y con consistencia, a las necesidades del mundo en el que vivimos. Unas necesidades que no son meros caprichos ciudadanos, sino que, en muchas ocasiones, suponen demandas legítimas de países desesperados donde cada vez parece más complicado tener, simplemente, una vida digna y libre.

Irene Valiente

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s