Fórmate y emigrarás

Opinión/Claudia Carrascal

Estudia, saca una buena carrera, todo esfuerzo tiene recompensa, la formación te asegurará el futuro… Desde nuestra infancia hemos escuchado estas palabras una y otra vez. Parecía bastante fácil. Solo tenías que sacar una nota que te permitiera acceder a la carrera soñada y esforzarte todo lo posible por finalizar con éxito. El último paso era el más simple y gratificante; enviar el currículum y elegir una de las varias empresas que te ofrecerían una oportunidad laboral. Así se cumplirían aquellas afirmaciones que años antes te hicieron familiares y profesores.

Hoy esto se ha convertido en una utopía, somos la generación de los títulos, de los trabajos de días, del quiero y no puedo. Una o dos carreras, un máster, cursos y prácticas, varios ciclos de formación profesional, idiomas… ¿Seguro que no te falta nada? Siempre puedes tener algún título más. Ya nada parece tener recompensa, el futuro prometido se nos escapa de las manos.

EDU MALEspaña vuelve a ser un país de emigrantes. La falta de oportunidades y  la precariedad del empleo lo han querido así. Según la EPA (Encuesta de Población Activa), 480.000 personas menores de 35 años, y lo más importante dispuestas a trabajar, han tenido que abandonar el país el último año. Salir de tu país sin saber por cuanto tiempo, ni lo que vas a encontrarte no es fácil, como tampoco lo es conseguir un trabajo cualificado en el extranjero. Para emigrar hay que prepararse, aunque total, un poco más… ¡qué más nos da!

El 80% de los jóvenes que han tenido que emigrar en busca de un futuro mejor desean regresar a su país. Y es que estando fuera se ven más claras  las deficiencias de nuestro sistema, de lo que tenemos que evolucionar política y económicamente. Pero también valoras más que nunca el carácter de la gente, el vínculo familiar, el sol de media tarde, los bares, la comida y el ambiente.

Eurostat/Paro entre menores de 25
Fuente: Eurostat/Paro entre menores de 25 años

Hemos oído hablar de la generación del 98, del 14, del 27, y del 36, todos ellos grandes escritores cuyo legado perdurará. Tal vez a nosotros, “la generación perdida” también lleguen a estudiarnos en los colegios. Precisamente en los primeros peldaños de la educación sitúan expertos y numerosos estudios una de las causas de la situación que vivimos.

Fuente: Informe OCDE/ Retribución del profesorado
Fuente: Informe OCDE/ Retribución del profesorado

El último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) pone de manifiesto, una vez más, las carencias del sistema educativo español. A día de hoy, ya tenemos el récord de abandono escolar de Europa, elevados porcentajes de repetidores y resultados mediocres en todas las pruebas de la OCDE. Por si fuera poco este informe arroja que nuestro sistema educativo no se adapta a las necesidades del mercado. De hecho, el único parámetro en el que España continúa por encima de la media es en el salario de los profesores.

Según esta organización, España invierte en educación más o menos lo mismo que el resto de países, aunque el rendimiento no es comparable. El grueso de la inversión, un 80% se destina a pagar el sueldo de los profesores. La OCDE critica que los sueldos sean tan altos al inicio de la carrera docente, en lugar de emplearse en incentivar a los que mejor lo hagan. Otra partida importante se la lleva el número de horas lectivas, y el tiempo de escolarización. También los universitarios, que se gradúan de media a los 27 años, pasan más tiempo de lo normal estudiando. En definitiva, empleamos más años, más esfuerzo y los salarios son más altos, pero los resultados siguen siendo mediocres.

La universidad española tampoco goza de buena salud, tan solo la de Barcelona figura entre las 200 mejores del mundo. Los tópicos y las contradicciones esconden la realidad. Universidades ancladas en el pasado, recortes presupuestarios, disminución de becas y un aumento desproporcionado de tasas se unen a los recortes en la plantilla educativa. Como dijo el escritor y docente universitario Félix de Azúa “la Universidad está tan corrompida como las finanzas, los partidos o los sindicatos: es una de las instituciones más corruptas del conjunto institucional español”.

UNILa transparencia, parece solo asunto de política pero resulta curioso ver como la mayor parte de las universidades públicas americanas  dan a conocer desde sus estatutos a los salarios de sus profesores. Uno de los errores fundamentales de la educación superior española es que se prima la variedad de titulaciones frente a la calidad de las mismas.

La inestabilidad también ha restado puntos. Desde la Ley General de Educación (LGE) de 1970, la LODE, LOGSE, LOCE o LOMCE han sido algunas de las 12 leyes destinadas modificar la estructura educativa del país. Las siete últimas de hecho, se han llevado a cabo en menos de 25 años. Promesas de mejora y equiparación al sistema europeo, no se reflejan, pero sirven para justificar cualquier cambio.

Si comparamos la educación primaria, secundaria y superior española con la finlandesa (una de las mejor valoradas del mundo) se observan notables diferencias en dos ámbitos fundamentales: la metodología y el profesorado. Las clases son mucho más participativas se fomenta la interacción, el trabajo en grupo y la práctica. Por otra parte la docencia es una de las profesiones más valoradas en el país nórdico. Los profesores y catedráticos gozan de un altísimo prestigio, y esto es precisamente por la dificultad de la formación y el acceso a dichos puestos de trabajo. En España para cursar magisterio, como para el resto de carreras, el requisito indispensable es superar la selectividad y la nota de corte rara vez supera el 6. En el caso finlandés la nota mínima se sitúa en un 9 sobre 10. Suelen escoger al 10% de los candidatos que se presentan, además los seleccionados tienen que pasar una segunda fase realizada por la propia universidad. Estas últimas se consideran las pruebas más duras de todo el país.

El paro entre los jóvenes españoles supera el 50% y los resultados académicos son de los peores de la OCDE. Educación y empleo, indicadores fundamentales del desarrollo de un país que revelan las deficiencias del nuestro. ¿Conseguirá España rentabilizar la inversión en educación para equipararnos al resto de países desarrollados? ¿Formación volverá a ser sinónimo de empleo cualificado en nuestro país?

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