ISIS: un enemigo a la altura de los miedos de occidente

Esos que decapitan periodistas, que tiran homosexuales desde lo alto de edificios, que crucifican, que entierran vivos a los infieles, que secuestran centenares de niñas y que queman vivos los pilotos que capturan, no se despertaron un día con el pie izquierdo y se asomaron a su ventana y dijeron “¡Vamos a instaurar un califato y a acabar con todas las religiones que se opongan al islam radical, incluso con aquellos musulmanes moderados capaces de convivir en paz con otros credos!”.

635579840619253908w
EFE / Protestas en Pakistán contra Charlie Hebdo

No son producto tampoco solo de la educación islámica que desde niños les dice que los que mueren como mártires tienen el cielo lleno de vírgenes esperándolos, que deben pelear una guerra santa contra la conquista que ha hecho occidente de su tierra sagrada, que las mujeres deben estar subyugadas, pero con la salvedad de que en países como Emiratos Árabes, en donde no pueden conducir ni un carro, ni se les permite viajar sin un tutor masculino, si se les permite pilotear aviones de guerra para bombardear yihadistas en Siria.

Sin embargo, parte de la crueldad que demuestran estos extremistas, si proviene de la emulación de las conductas de Mahoma, quien también decapitaba a sus enemigos y se quedaba con sus mujeres, esto no significa que los 1.200 millones de musulmanes sunitas,  que representan el 85% de los seguidores del Islam apoyen estas conductas.

Lo que el Estado Islámico representa es el ejemplo perfecto de la perversión de la lógica del “que a hierro mata, a hierro muere”, ya que sus líderes son muchos de esos presos que solo por ser musulmanes se convirtieron en el foco de la ira de Estados Unidos, que en compañía de sus aliados, arrasaron durante más de una década Irak y Afganistán con sus guerras y ahora se enfrentan a un ejército de 20 mil a 30 mil radicales, con amplia formación militar y financiamiento que les garantiza el control sobre vastas zonas de Siria e Irak, incluidos sus complejos petroleros.

Abu-Ghraib
Lynndie England, ex soldado norteamericana, condenada por torturas en Abu Ghraib.

De esa amalgama de muerte y destrucción salió Abu Bakr al-Baghdadi, el autoproclamado califa de Isis, que pasó antes por el centro de detención de Camp Bucca, no menos aterrador que Abu Ghraib, Camp Cropper y Fort Suse, en donde la Fuerza Multinacional llegó a tener hasta 14 mil detenidos sin cargos, ni derechos a procesos jucidiales justos y expuestos a todo tipo de vejaciones por parte de soldados civilizados, occidentales y no extremistas que los ataban con cadenas, los electrocutaban, los amenazaban con perros hambrientos, con descargas eléctricas, no les daban de comer, ni los dejaban dormir durante días, o les abrían agujeros con taladros en las extremidades y los quemaban con cigarrillos.  Ellos también posaban con sus víctimas como lo hace ahora el Estado Islámico con sus rehenes, la diferencia es que mientras los yihadistas quieren que el mundo vea en la máquina de asesinar que se convirtieron, los estadounidenses tomaron esas fotos creyendo que nadie las vería, por eso sonreían.

También hacen parte de los llamados extremistas islámicos, esos jóvenes musulmanes que crecieron marginados en los países occidentales y que encontraron un refugio en la acción social de extremistas musulmanes que, bajo la figura de la dawa, logran penetrar en estas comunidades y reclutar fieles, lo que obliga a que los gobernantes europeos se den golpes de pecho preguntándose qué hicimos mal para que este joven de origen argelino a cuya familia acogimos en un suburbio de mala muerte, haya entrado a sangre y fuego a la ahora emblemática, Charlie Hebdo, y haya masacrado a caricaturistas que solo querían expresarse y poner una inofensiva caricatura de Mahoma en sus portadas.

635584110405367513w
EFE

Hay que decir que la violencia no es justificable bajo ninguna circunstancia, al menos bajo los estándares del pensamiento occidental, pero asquea que aquellos que violan derechos humanos constantemente se hayan unido en una ‘marcha histórica’ a favor de la libertad de expresión, que consiste en provocar y estigmatizar a los musulmanes, pero que si se hiciera lo mismo con los judíos, sería antisemitismo, por esta deuda histórica que tiene Europa después de la Segunda Guerra Mundial y que le permite a Israel pasar por encima del derecho internacional. Todo es cuestión de aplicar el softpower, no hay buenos ni malos, todos son intereses que fluctúan, o cómo justificar la incoherencia de Estados Unidos y su estrecha relación con Arabia Saudí, uno de los países más restrictivos de las libertades y más extremista en la aplicación del islam.

Pero esos temas son costura, si hay algo que ahora preocupa más a Occidente es ¿qué hacer para que esos lobos solitarios, nacidos en civilización, por ello con completo con acceso a redes sociales, no se entreguen a las garras del Estado Islámico y nos cobren décadas de exclusión y de guerras que peleamos en contra de la barbarie musulmana?

Claro, no todo es una historia triste de pobreza y marginalidad de los musulmanes en Europa, también hay chicos desorientados, de padres separados, que en busca de protagonismo y hartos de sus vidas aburridas y perfectas en Estados de bienestar como Holanda y Australia se lanzan a la aventura de unirse a un grupo que ocupa las primeras planas de la prensa internacional, y aunque no son la mayoría, buscan lo mismo que sus colegas islámicos menos afortunados: identidad, sentido de pertenencia, reconocimiento, comunidad.

Anuncios

Un comentario en “ISIS: un enemigo a la altura de los miedos de occidente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s