Renzi gana legitimidad y suma dos victorias en cuatro días

El primer ministro de Italia, Matteo Renzi, ha visto en una semana cómo aumenta su legitimidad política tanto en su país como en el exterior, un reconocimiento nacional e internacional que ha convertido al joven exalcalde de Florencia, de 40 años, en un político más influyente de lo que él mismo se hubiera pensado cuando accedió al cargo sin haber sido elegido en las urnas.

matteorenzi

Dos triunfos ha sumado esta semana. El primero y más importante de ellos es haber superado con creces el número de votos necesarios para elegir al presidente de la República del país. El candidato de Renzi y presidente de la República desde el sábado 31, cuando juró su cargoSergio Mattarella, de 73 años, obtuvo no solo el apoyo de su grupo, el Partido Democrático (PD), que votó de manera conjunta, sino que también logró el apoyo de Izquierda, Ecología y Libertad, de los centristas y del NCD.

Renzi no solo vio una victoria en haber logrado una decisión unánime dentro de su partido, un hecho inusual en la política italiana, que para la elección del presidente de la República utiliza el sistema del voto secreto y, con él, aparecen los denominados “francotiradores”, políticos que se comprometen con el líder de la formación a votar al candidato pero que, en la intimidad de la urna, le traicionan sin ser descubiertos.

Los 665 votos que logró Mattarella en la elección, muy por encima de los 505 necesarios, hicieron innecesario el apoyo del líder de Forza Italia y exCavaliere Silvio Berlusconi, que pidió a los socios de su partido votar en blanco y que, seguramente, contaba con ser indispensable en una elección en la que su voto, finalmente, no contó. Berlusconi se oponía de manera frontal a Mattarella por un asunto casi personal que se remonta a 1990, cuando el ahora jefe del Estado era ministro de Educación y dimitió de su cargo como protesta por la aprobación de la ley Mammì, que reorganizaba los canales televisivos y otorgaba tres de ellos a Mediaset, el imperio mediático del ex primer ministro. Un gesto que Berlusconi no perdonó pero que, por fortuna para la estabilidad del país, no ha condicionado la ya bastante agitada política italiana.

Mattarella, caracterizado por su discreción y desconocido entre los jóvenes italianos, exministro y jurista, apuntó que la crisis económica, la lucha contra la mafia (que mató a su hermano Piersanti Mattarella el 6 de enero de 1980, cuando era presidente de la región Sicilia) y el terrorismo son sus prioridades como nuevo Jefe del Estado italiano.

Y es que para lograr un presidente con estas prioridades, Renzi no temió a romper el pacto del Nazareno, tan comentado por los medios italianos, un acuerdo tácito entre Renzi y Berlusconi para sacar adelante algunas reformas constitucionales y la aprobación del sistema electoral.

Un Renzi astuto y ambicioso fue el que recibió el martes 3 a su homólogo griego, Alexis Tsipras, con el orgullo de haber sido el primer país elegido por su coetáneo en su gira europea. En una conferencia de prensa, Renzi también encabezó un movimiento a favor del crecimiento económico en Europa, que estimó necesario en Grecia.

Renzi y Tsipras juntos en Roma
Renzi y Tsipras juntos en Roma

En ella, el italiano se mostró convencido en “alcanzar un punto de acuerdo entre Atenas y las instituciones europeas”, aunque también se atrevió a recomendar a Grecia que debe “proseguir con las reformas estructurales”.

Renzi se alzó así como anfitrión de una reunión celebrada en Roma y que finalizó regalando a Tsipras una corbata italiana. A pesar de que el líder de Syriza rehúsa vestir esta prenda, por rechazar la imagen de los políticos tradicionales que la visten, Renzi volvió a lanzarse a la piscina con un gesto con el que presumió de su país y que fue agradecido con una carcajada de Tsipras, seguida de un cariñoso apretón de manos.

“Nosotros queremos echar un cable a Grecia, que no significa darle siempre la razón, pero estamos convencidos de que saldrá de la crisis y cuando esto suceda nos gustaría ver al primer ministro vistiendo una corbata italiana”, dijo Renzi.

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Tsipras muestra la corbata regalada por Renzi

El país italiano se alza así como puente entre los defensores acérrimos a la austeridad, encabezada por la canciller alemana Angela Merkel, y el nuevo primer ministro griego, que pide “poner fin a la austeridad”. Un papel que Renzi no habría siquiera imaginado cuando en febrero del año pasado se alzó como primer ministro.

Tsipras recibe la corbata de parte de Renzi
Tsipras recibe la corbata de parte de Renzi

Renzi arrastraba la lacra de no haber sido elegido democráticamente en las urnas, ya que se hizo con el cargo tras derrocar a su compañero de filas Enrico Letta, y lograr la legitimidad del entonces jefe del Estado, Giorgio Napolitano. Una lacra que ahora parece haberse resuelto ya que ha logrado ordenar, de alguna manera, la agitada política italiana, y hacerse un hueco para opinar e incluso determinar el rumbo de la Unión Europea.

María Salas Oraá

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