Los descendientes de judíos sefardíes podrán pedir la nacionalidad lusa

Por Paula Fernández (@9PaulaFernandez)

El Gobierno portugués ha aprobado un decreto-ley que permitirá solicitar la nacionalidad a los descendientes de los judíos sefardíes que fueron expulsados del país hace más de 500 años. Se desconoce a cuántas personas podría afectar esta medida, que según lo previsto entrará en vigor en el mes de marzo, pero ha sido bien acogida por las diferentes comunidades de judíos sefardíes repartidas por el mundo.

La iniciativa fue presentada en el Parlamento en abril de 2013 por la que por aquel entonces era la presidenta del Partido Socialista, María de Belém Roseira, y fue aprobada por unanimidad. Desde entonces, el Gobierno ha estado trabajando en los requisitos que los candidatos deben cumplir para poder solicitar la nacionalidad portuguesa, recogidos ahora en el documento final.

Memorial en recuerdo a los judíos asesinados en el siglo XVI en Lisboa (Portugal)
Memorial en recuerdo a los judíos asesinados en el siglo XVI en Lisboa (Portugal)

“En la petición a presentar por el interesado deben ser indicadas y demostradas las circunstancias que determinan la pertenencia a una comunidad sefardí de origen portuguesa, principalmente, apellidos de familia, idioma familiar, descendencia directa o relación familiar en la línea colateral de progenitor común”, establece el comunicado del Consejo de Ministros en el que fue aprobado el decreto-ley.

La norma es similar a la aprobada por el Gobierno español el pasado mes de junio, que todavía se encuentra en trámite parlamentario. Pero existe una gran diferencia entre las dos: mientras que la ley española establece un periodo de tres años prorrogable a cuatro para poder solicitar la nacionalidad, la lusa no fija ningún plazo.

UNA HISTORIA DE MÁS DE 500 AÑOS

La expulsión de los judíos sefardíes de Portugal está muy ligada al destierro que sufrieron de tierras españolas. Los Reyes Católicos obligaron al pueblo judío a abandonar España en 1492, momento en el que muchos de ellos decidieron establecerse en Portugal, donde existía una mayor tolerancia hacia dicha comunidad.

Sin embargo, la llegada al trono de Manuel I de Portugal cambió la situación. El monarca luso quería casarse con Isabel de Aragón, la primogénita de los Reyes Católicos, pero para poder hacer efectiva la unión se incluyó un requisito en el contrato matrimonial: debía expulsar a los judíos de Portugal. Manuel I acabó cediendo y emitió en 1496 una orden por la que el pueblo judío tenía que convertirse al catolicismo o abandonar Portugal.

La mayoría de los sefardíes huyeron entonces al norte de África y a otros países europeos, desde donde se trasladarían posteriormente al Nuevo Mundo. Los judíos portugueses establecieron a lo largo de los siglos importantes comunidades en lugares como Ámsterdam, Salónica o Nueva York.

UN “ERROR HISTÓRICO”

Durante la Segunda Guerra Mundial y los años precedentes, decenas de miles de judíos buscaron refugio en Portugal para escapar de las persecuciones del régimen de Adolf Hitler, aprovechando que el país se mantuvo una posición neutral durante el conflicto.

Refugiados judíos en 1941 en Sintra (Portugal)
Refugiados judíos en 1941 en Sintra (Portugal)

Portugal estaba entonces bajo la dictadura de António de Oliveira Salazar, quien a partir de 1941 internó a los judíos que habían entrado en el país de forma clandestina en varias zonas restringidas, temiendo que el Tercer Reich tomara represalias en contra. Desafortunadamente, a partir de esa fecha serían pocos los judíos que conseguirían abandonar los territorios controlados por Hitler. Y aunque muchos sefardíes solicitaron entonces la nacionalidad portuguesa aludiendo a su ascendencia lusa, Salazar no accedió a su petición.

Algunas comunidades judías de origen portugués, como la de Ámsterdam, quedarían muy mermadas tras el Holocausto. Éste es el principal reproche que le hacía la comunidad judía a Portugal, que considera que ahora se está reparando un “error histórico”.

“No me gustaría decir que se trata de una reparación histórica, porque entiendo que en esta materia no hay posibilidad de reparar lo que fue hecho. Diría que se trata de la atribución de un derecho”, respondió la ministra lusa de Justicia, Paula Teixeira da Cruz, al presentar el nuevo decreto-ley.

Aunque muchos sefardíes no pedirán la nacionalidad portuguesa para no recordar lo que consideran una experiencia traumática, otros ya han iniciado los trámites necesarios para certificar su origen luso.

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