Ablación, o cómo destrozar la vida a una mujer

Como dijo Shirin Ebadi, “Mientras se nieguen los derechos humanos a las mujeres, en cualquier parte del mundo, no puede haber justicia ni paz.” Cualquier parte del mundo incluye África, Oriente medio y Asia, donde más de 125 millones de mujeres y niñas han sufrido mutilación genital femenina. La pregunta es, ¿Hasta cuándo?

Las mujeres han sido (y son) sufridoras de un sistema patriarcal que subyuga y atormenta. La ablación no es más que producto de la protección hacia ese sistema, una forma de perpetuar la cosificación femenina, la sumisión, la reducción a la nada, a lo inferior, a lo insignificante. Y lo peor de todo es que muchas veces no se sabe cómo combatirlo porque simplemente, no se sabe bien lo que es.

Mapa sobre la práctica de la ablación por países / Woman Stats Project
Mapa sobre la práctica de la ablación por países / Woman Stats Project

El primer error viene de pensar que la ablación es herencia del Islam. El Corán no recoge la mutilación genital femenina, por no decir que entre los practicantes de esta violación a los derechos humanos también hay cristianos.

El segundo error viene de pensar que la ablación es producto de la religión. Se hace por muchas cosas, pero no en nombre de ningún Dios. Se hace por tradición, como acto de pureza, por privar a la mujer del disfrute sexual erradicando así cualquier deseo “impuro”, como forma de garantizar su virginidad y su entrega en buen estado como si de mercancía se tratara. Pero no por religión, no por Alá ni por Dios.

¿Cuántas atrocidades se van a esconder detrás de la religión para justificar su presencia? Las creencias se respetan, las tradiciones también, pero la tortura no. Las mujeres no pueden seguir siendo sustentadoras la dignidad familiar, y para ello hay que garantizar sus derechos humanos.

Esta pieza es ficticia, pero no por ello menos verdadera. La actriz de “Waris Dirie” representa el sufrimiento de millones de mujeres y niñas:

cuando era una niña no quería ser mayor, ¿para qué, si sufres tanto dolor y eres tan desdichada? […] Hay que cambiar el significado de ser mujer

Pese a que está considerada internacionalmente como una violación a los derechos humanos, y prohibida en muchos países, la ablación se sigue practicando. Además, a pesar de lo que se cree, no sólo tiene lugar en las zonas más rurales y atrasadas, sino también en zonas urbanas, como sucede en Egipto.

Desde 2008, en Egipto la ablación está tipificada como delito en el Código Penal. Pese a ello, la mutilación genital femenina se sigue practicando, como es el caso de Soheir. Pero esta historia es derrota y victoria a la vez. Dramática, pero también esperanzadora. Soheir al Bata falleció en junio de 2013, horas después de ser intervenida para la amputación de su clítoris. Raslan Fadl, ejecutor de la operación, ha sido condenado por primera vez en Egipto por homicidio imprudente derivado de la práctica de la ablación.

Soheir al Bata
Soheir al Bata

Con con 13 años su padre decidió llevar a Soheir (igual que a su hermana mayor) a una consulta donde el doctor condenado realizaba habitualmente la ablación a niñas de la aldea por unos 2 euros (20 libras egipcias). La causa de la muerte de Soheir fue sobredosis de anestesia. Los padres de la menor denunciaron, pero luego retiraron la denuncia, al parecer, por recibir sobornos del médico acusado.

Sin embargo, esta historia no estaba destinada a caer en el olvido. La acusación (organizaciones internacionales que tomaron el testigo) presentó un recurso y esta vez sí hubo condena: cárcel y multa para el médico, además de una del cierre de su consulta durante un año; y una pena de cárcel suspendida para el padre, que deberá cumplir si obliga a alguna de sus otras hijas a la mutilación de sus genitales.

 Se trata de una sentencia sin precedentes, la primera condena por ablación en Egipto desde que se prohibiera esta práctica. Este triunfo judicial simboliza un antes y un después en la lucha por los derechos humanos, y en el duro camino hacia la erradicación de esta aberrante práctica hacia las mujeres.

 Pero pese a estos avances, se estima que 30 millones de niñas están en peligro de sufrir ablación en todo el mundo. Así lo lo refleja el informe más completo sobre la mutilación genital femenina, elaborado en 2013 por Unicef. Queda un largo camino por recorrer, una lucha más de tantas que las mujeres tienen que ganar para recuperar, de una vez por todas, la la calidad de ser humano en igualdad de condiciones.

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